lunes, 8 de septiembre de 2014

Despertares (1990)

Desgraciadamente Robin Williams falleció de manera inesperada hace unas semanas, todo un camaleón escénico que nos ha dejado un vasto legado de icónicos personajes, pero no sólo cómicos (que es por lo que más se le conoce en realidad), sino también excelentes registros dramáticos, como El club de los poetas muertos o El indomable Will Hunting. Ha dejado menos huella sin embargo Despertares, y eso que estuvo nominada a tres Oscar en su día; por todo ello es una ocasión idónea para recordarla...

La realizadora Penny Marshall (Big) es la responsable de este drama de corte biográfico basado en hechos reales y ambientado en los años 70, en el cual Robin Williams da vida a un abnegado médico que decide aplicar un nuevo medicamento en un grupo de pacientes que quedaron completamente inmóviles a causa de una epidemia de encefalitis durante la década de los años 20. Entre ellos se encuentra  el mismísimo Robert De Niro, ofreciendo como siempre una actuación magistral como enfermo que se recupera paulatinamente y que entabla una entrañable relación de amistad con el susodicho médico, construyéndose así un vínculo especial entre ambos a través del cual extraen valiosas lecciones.

Como cabe esperar, toda la trama gira en torno a un soberbio Williams, a quien no le queda más remedio que luchar contra la adversidad, es decir, contra los convencionalismos establecidos y el escepticismo imperante que dominan el hospital donde trabaja, con el único propósito de encontrar un remedio que devuelva la movilidad a todos los afectados, siempre bajo su criterio personal; sin pensar detenidamente en si es acertada la idea de reavivar a personas que corren el riesgo de sufrir un auténtico shock una vez son conscientes de que han pasado media vida paralizados, ajenos al paso del tiempo y a su desarrollo físico.

Al público estadounidense suele gustarle este tipo de biopics comedidos y prefabricados, en los que el protagonista (el individuo) tiende a ser altruista y debe sortear todos los obstáculos que se lo anteponen en su camino (morales, éticos y burocráticos) hasta alcanzar su objetivo concreto con el fin de sentirse realizado.

No obstante, pese a que se trata de un film desprovisto de sorpresas, la fórmula funciona porque la historia es realmente honesta y conmovedora. Además profundiza en cuestiones vitales de extraordinaria simpleza que invitan a la reflexión, recordándonos, a modo de alarma, que quizás deberíamos aprender a valorar más la belleza que existe en algo tan banal como puede ser un rutinario paseo por el parque dentro de nuestro, cada vez más acelerado y mecánico, modus vivendi.

3 comentarios:

  1. La verdad es que lo que a priori apestaba a película convencional yanki que acabaría en cualquier sobremesa de Antena 3 se convierte en una película notable por las interpretaciones de la pareja protagonista. Dos actores en estado de gracia.

    ResponderEliminar
  2. Si, yo por eso no la vi. Pero siempre es bueno.ver a dos leones del cine actuando juntos, de hecho hay muchas peliculas que se salvan por ese motivo...

    ResponderEliminar