domingo, 15 de febrero de 2015

50 sombras de Grey (2015)

Por fin llegó San Valentín, y con él se estrenó uno de los productos publicitarios (porque no nos engañemos, es lo que es), más esperados de este año, acompañado de una de las campañas de promoción y de marketing más exhaustivas que se recuerdan, ¿quién no ha recibido estos días por Whatsapp, Facebook o cualquier sucedáneo de red social una parodia de la película de marras? Gifts y chistes que no hacen otra cosa que incrementar las ganas por ver qué contiene la dichosa cinta basada en el best seller de éxito mundial que incomprensiblemente ha causado furor entre el público femenino de todas (sí, sí, TODAS) las edades...

A pesar de contar con un tráiler llamativo, como cabía esperar 50 sombras de Grey no ofrece todo aquello que en su avance parecía prometer. Nos encontramos pues ante una comedia romántica convencional más, del montón, con la salvedad de que en ella aparecen dos o tres secuencias mal contadas de un "sadomasoquismo" light y edulcorado para el gran público que no saciarán el morbo de muchos espectadores, sino que por el contrario les decepcionarán. Por tanto una advertencia: si esperáis encontrar escenas de sexo hardcore quitaos la tórrida idea de la cabeza, ya que no se ve nada del otro mundo...

Aunque esto era esperable porque los estrictos códigos puritanos que imperan dentro del cine comercial estadounidense impiden (salvo contadísimas excepciones) mostrar por ejemplo un miembro viril en pleno apogeo o en reposo, sin embargo de forma paradójica parece que sí puede aparecer sutilmente la pelvis femenina en todo su esplendor (¡cuanta contradicción!). 

En cuanto a guion tampoco hay nada destacable, pues el film es lento, monótono, pesado, previsible, con personajes huecos y diálogos que parecen copiados de otras películas del género, sin imaginación ni originalidad alguna, capaces de aburrir y adormentar hasta a los fans más hormonados. Tal vez lo más salvable sea la versión de la canción Crazy in love interpretada por Beyoncé, así como el empeño que pone la inexperta Dakota Johnson, cuyo rostro transmite esa candidez que el personaje que interpreta requiere. Jamie Dornan en cambio parece un modelo de Calvin Klein o Dolce y Gabanna que básicamente se limita a enseñar sus glúteos y sus oblícuos, ya que su interpretación es realmente nula (Matt Bomer habría sido mejor elección). 

Podría decirse que 50 sombras de Grey es una suerte de Crepúsculo más adulto (con todo lo que eso conlleva) destinado mayoritariamente a mujeres que se echan unas carcajadas ante el desconocimiento del significado de la palabra fisting, y que se escandalizan cuando salen de la sala y lo buscan en Google. Deberían cambiar el eslogan del cartel y donde pone "Pierde el control" debería rezar: "Pierde el dinero"...

Valoración: Suspenso

No hay comentarios:

Publicar un comentario