lunes, 2 de febrero de 2015

La costilla de Adán (1949)

La costilla de Adán es una prueba fehaciente de que unir a dos estrellas archiconocidas que mantienen una relación en la vida real en una misma película no es un fenómeno exclusivo del cine de las últimas décadas, sino que es algo que ya se estilaba en los años 40. Antes que otras inolvidables parejas que han compartido pantalla como Elizabeth Taylor y Richard Burton, Woody Allen y Diane Keaton/Mia Farrow o Kenneth Branagh y Emma Thompson (por citar ejemplos al azar), no podemos olvidar a Katharine Hepburn y Spencer Tracy, que además protagonizaron más films juntos...

George Cukor dirige esta divertida comedia en la que aborda de manera ingeniosa la eterna batalla de sexos y que ha servido de modelo para muchas cintas posteriores. Su principal baza es el tándem formado por la incomparable pareja, cuya complicidad es palpable en todo momento. Al tener que interpretar a un matrimonio de abogados enfrentados en un mismo caso, ambos se comportan como si no hubiera cámara que les grabase, aprovechando al máximo la química que existía entre ellos fuera del rodaje. Son, sin lugar a duda, el motor de la película. 

Aparte de los protagonistas, quizás lo siguiente a ser destacado son los diálogos: ágiles, inteligentes, e incluso diría que muy actuales. Buena prueba de ello son las discusiones sobre estereotipos sexuales, perfectamente extrapolables a cualquier conversación que se pueda mantener hoy día. No es un tema desfasado porque la guerra de sexos es y será un tópico que siempre funcionará. El personaje de Katharine Hepburn defiende la igualdad de oportunidades para las mujeres, al contrario que su marido, quien se niega a admitir que eso sea posible considerándolo un ataque a su propia hombría. Esta disputa genera una rivalidad entre ambos protagonistas que traspasa los juzgados hasta el punto de resentir la vida conyugal que comparten juntos en la ficción.

Una gran comedia a fin de cuentas donde destacan varias secuencias brillantes, pero la más memorable es aquella en la que ambos durante el juicio se lanzan miradas cómplices bajo la mesa que comparten. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario