viernes, 29 de mayo de 2015

El discurso del rey (2010)

Cuando se reúnen en una misma película aquellos ingredientes idóneos para que ésta funcione (un sólido guion, un reparto de calidad y una lograda ambientación), rara vez suele ser un fracaso, y esta producción del 2010 no entra en esa excepción… Ejemplarmente narrada, esta cinta que aborda el problema de tartamudez que atormentaba al monarca inglés Jorge VI se erige como una impoluta y correctísima obra maestra que sonsacará alguna que otra sonrisa (o lágrima) a todo el que la vea… 

El mayor peso del film recae en su sabiamente escogido reparto british, sobresaliendo indiscutiblemente por méritos propios es Colin Firth, quien ganó el Oscar por su exquisita interpretación llena de sutiles matices. En su rostro se perciben múltiples sensaciones que transmiten cercanía al espectador: la inseguridad que muestra por la tartamudez desde su infancia, su miedo a hablar en público o la responsabilidad que supone asumir ser rey sin desearlo. En definitiva, una actuación de diez que no habría sido posible sin el mano a mano que su personaje tiene con el interpretado por un carismático Geoffrey Rush, que da vida al logopeda que ayudó al monarca a superar su trauma. Rush sabe dar la réplica a Firth sin inmutarse lo más mínimo, es otro grande entre los grandes. En cuanto a Helena Bonham Carter, Michael Gambon y Guy Pierce nada que objetar, también están de lujo.

Como de lujo está todo lo demás vamos, pues el libreto por ejemplo no se queda atrás: el film abre con un discurso del rey en público en el que vemos a un Firth aterrorizado frente al micrófono, y concluye a su vez cerrando el círculo con otro muy emotivo que muestra la evolución el personaje principal. Por otra parte, queda muy bien integrado el contexto político en el que se enmarca la película, seleccionando lo esencial para comprender qué sucedía en Europa en el preludio de la Segunda Guerra Mundial. 

Cierto es que en El discurso del rey no hay cabida para la sorpresa, es todo bastante previsible, sin embargo eso no impide que la película sea una auténtica joya que debería ser vista por cualquiera que se considere amante del séptimo arte porque, además de todo lo citado ya, hay que añadir que la trama no decae en ningún momento, que posee una factura impecable (destacando la banda sonora del maestro Desplat y la fotografía de Danny Cohen) y que además alterna fluidamente la comedia y el drama. ¿Qué más se puede pedir?

sábado, 16 de mayo de 2015

Mad Max, furia en la carretera (2015)

Cuando salió a la luz el tráiler de esta película la primera impresión fue la de otro remake de inspiración ochentera dirigido por un chupatintas cualquiera y destinado únicamente a conseguir pasta fácil, sin embargo tras revelarse que su director sería George Miller (el mismo de la trilogía original protagonizada por Mel Gibson) las perspectivas cambiaron de forma positiva, reforzadas además por la excelente acogida que la cinta ha obtenido en el prestigioso Festival de Cannes recientemente. Razones de peso para darle una oportunidad a su visionado en pantalla grande.

Mad Max, furia en la carretera nos traslada a un mundo post-apocalíptico en el que la gasolina o el agua son bienes que escasean y pertenecen a manos de una minoría. Sobrevivir por tanto es un privilegio y por ello un grupo de rebeldes intentará sublevarse ante esa dictadura establecida. Miller apuesta por el poder de la imagen en lugar de servirse de los diálogos, bastante escasos de hecho, para narrar lo que está sucediendo. Y funciona sobradamente. El guion es impecable, ya que con una sencillez aplastante nos engancha durante dos horas en las que no da tiempo ni de respirar, sin necesidad de explicaciones rimbombantes.  

Aquellos que piensen que deberían haber visto la saga previa en la que se inspira este western futurista para entenderla pueden estar tranquilos, porque en absoluto es necesario si quieren deleitarse con este festín audiovisual de primera categoría, provisto de secuencias completamente orgásmicas desde el punto de vista fílmico. Hacía tiempo que no se veía un montaje tan frenético dentro del género, habiendo en algunas persecuciones de coches un cambio de plano cada menos de tres segundos, un dato impresionante. A todo ello se suma su impresionante dirección artística, el extraordinario trabajo de fotografía, así como la banda sonora a cargo de Junkie XL, que contribuye a sumergirnos aún más en dichas carreras con esos acordes de guitarra eléctrica que cabalgan entre el heavy y el punk, dignos del mejor concierto de Metallica. Por supuesto, sin olvidar la química que desprenden Tom Hardy y Charlize Theron, que derrochan fuerza y carisma en cada plano. 

Es difícil en los tiempos que corren dominados por los efectos digitales, encontrar este trabajo de planificación tan meticuloso rodado a la antigua usanza, siguiendo los patrones de la vieja escuela. Afortunadamente la Warner ha confiado en Miller, dándole absoluta libertad creativa y un alto presupuesto para recrear este universo tan despiadado donde la sensación de amenaza es constante. ¡Esto es una película de acción y no Los Vengadores: la era de Ultrón! ¡Que aprendan! Y una última recomendación: ¡vedla sí o sí en el cine! No os defraudará...   

Valoración: Sobresaliente

jueves, 14 de mayo de 2015

A cambio de nada (2015)

Dijo textualmente J. A. Bayona en su discurso cuando recogía su Goya a Mejor Dirección por Lo imposible en el año 2013: "el cine español necesita películas grandes, medianas y pequeñas..." Y razón no le faltaba en este mensaje cuanto menos optimista, pues aunque asumía que su cinta había sido un éxito de taquilla debido en gran medida a su alto presupuesto y a la potentísima (y persistente) campaña publicitaria que la avalaba, no dejaba de hacer un llamamiento al cine que no está respaldado por grandes estudios, ese cine cuyo objetivo es contar una historia sencilla que cale hondo en los espectadores, que conecte con ellos para bien o para mal, pero que conecte a fin de cuentas, sin importar cuánto dinero haya costado...

Vivimos tiempos perros, muy perros. En cualquier sector. El ámbito cinematográfico no es una excepción. Sin embargo, esta deprimente situación no debería impedir que un realizador novel, enérgico y audaz se arriesgue a embarcarse en un proyecto que necesite nada más y nada menos que de tres años de financiación, tal y como le ha sucedido a Daniel Guzmán, conocido sobre todo entre el gran público por su papel de novio de la pija en la extinta (y maravillosa) serie Aquí no hay quien viva. Para quienes lo desconozcan, el susodicho en cuestión ya apuntaba maneras tras las cámaras en su cortometraje Sueños, y su recompensa le ha llegado una década más tarde con el estreno de su primer largometraje A cambio de nada, alzándose con la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga. 

Con el tiempo posiblemente la cinta pase desapercibida, ya que de nuevo aborda una temática social bastante manoseada, centrada en la figura de un adolescente inmerso en una situación muy similar a la del protagonista de Los 400 golpes de Truffaut, pero a lo barriobajero. No obstante, pese a que su guion no ofrece nada nuevo que no hayamos visto antes, es innegable que A cambio de nada está bien dirigida: posee secuencias realmente interesantes (la del metro por ejemplo), unas interpretaciones soberbias (todo el elenco es exquisito), y además es entrañable en ciertos pasajes. 

Por ello, y lejos de valoraciones acerca de la originalidad de su contenido, es de justicia aplaudir el trabajo de Guzmán, porque quizás su película no sea una obra maestra (seguramente ni él lo pretendía), pero ha demostrado tener arrojo, entusiasmo y honestidad a la hora de narrar esta sencilla historia a la que hacíamos referencia antes, dotándola de personalidad, ignorando las críticas negativas, y sabiendo sacar partido de forma ejemplar a los escasos recursos y medios que tenía a su alcance, como es el caso de la acertada intervención de su propia abuela Antonia, secundaria de lujo que se convierte en el principal reclamo del conjunto, por encima incluso de la participación estelar de Luis Tosar. Lo dicho, gracias Daniel, por no rendirte y por echarle huevos...

Valoración: Aprobado