jueves, 14 de mayo de 2015

A cambio de nada (2015)

Dijo textualmente J. A. Bayona en su discurso cuando recogía su Goya a Mejor Dirección por Lo imposible en el año 2013: "el cine español necesita películas grandes, medianas y pequeñas..." Y razón no le faltaba en este mensaje cuanto menos optimista, pues aunque asumía que su cinta había sido un éxito de taquilla debido en gran medida a su alto presupuesto y a la potentísima (y persistente) campaña publicitaria que la avalaba, no dejaba de hacer un llamamiento al cine que no está respaldado por grandes estudios, ese cine cuyo objetivo es contar una historia sencilla que cale hondo en los espectadores, que conecte con ellos para bien o para mal, pero que conecte a fin de cuentas, sin importar cuánto dinero haya costado...

Vivimos tiempos perros, muy perros. En cualquier sector. El ámbito cinematográfico no es una excepción. Sin embargo, esta deprimente situación no debería impedir que un realizador novel, enérgico y audaz se arriesgue a embarcarse en un proyecto que necesite nada más y nada menos que de tres años de financiación, tal y como le ha sucedido a Daniel Guzmán, conocido sobre todo entre el gran público por su papel de novio de la pija en la extinta (y maravillosa) serie Aquí no hay quien viva. Para quienes lo desconozcan, el susodicho en cuestión ya apuntaba maneras tras las cámaras en su cortometraje Sueños, y su recompensa le ha llegado una década más tarde con el estreno de su primer largometraje A cambio de nada, alzándose con la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga. 

Con el tiempo posiblemente la cinta pase desapercibida, ya que de nuevo aborda una temática social bastante manoseada, centrada en la figura de un adolescente inmerso en una situación muy similar a la del protagonista de Los 400 golpes de Truffaut, pero a lo barriobajero. No obstante, pese a que su guion no ofrece nada nuevo que no hayamos visto antes, es innegable que A cambio de nada está bien dirigida: posee secuencias realmente interesantes (la del metro por ejemplo), unas interpretaciones soberbias (todo el elenco es exquisito), y además es entrañable en ciertos pasajes. 

Por ello, y lejos de valoraciones acerca de la originalidad de su contenido, es de justicia aplaudir el trabajo de Guzmán, porque quizás su película no sea una obra maestra (seguramente ni él lo pretendía), pero ha demostrado tener arrojo, entusiasmo y honestidad a la hora de narrar esta sencilla historia a la que hacíamos referencia antes, dotándola de personalidad, ignorando las críticas negativas, y sabiendo sacar partido de forma ejemplar a los escasos recursos y medios que tenía a su alcance, como es el caso de la acertada intervención de su propia abuela Antonia, secundaria de lujo que se convierte en el principal reclamo del conjunto, por encima incluso de la participación estelar de Luis Tosar. Lo dicho, gracias Daniel, por no rendirte y por echarle huevos...

Valoración: Aprobado

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