sábado, 16 de mayo de 2015

Mad Max, furia en la carretera (2015)

Cuando salió a la luz el tráiler de esta película la primera impresión fue la de otro remake de inspiración ochentera dirigido por un chupatintas cualquiera y destinado únicamente a conseguir pasta fácil, sin embargo tras revelarse que su director sería George Miller (el mismo de la trilogía original protagonizada por Mel Gibson) las perspectivas cambiaron de forma positiva, reforzadas además por la excelente acogida que la cinta ha obtenido en el prestigioso Festival de Cannes recientemente. Razones de peso para darle una oportunidad a su visionado en pantalla grande.

Mad Max, furia en la carretera nos traslada a un mundo post-apocalíptico en el que la gasolina o el agua son bienes que escasean y pertenecen a manos de una minoría. Sobrevivir por tanto es un privilegio y por ello un grupo de rebeldes intentará sublevarse ante esa dictadura establecida. Miller apuesta por el poder de la imagen en lugar de servirse de los diálogos, bastante escasos de hecho, para narrar lo que está sucediendo. Y funciona sobradamente. El guion es impecable, ya que con una sencillez aplastante nos engancha durante dos horas en las que no da tiempo ni de respirar, sin necesidad de explicaciones rimbombantes.  

Aquellos que piensen que deberían haber visto la saga previa en la que se inspira este western futurista para entenderla pueden estar tranquilos, porque en absoluto es necesario si quieren deleitarse con este festín audiovisual de primera categoría, provisto de secuencias completamente orgásmicas desde el punto de vista fílmico. Hacía tiempo que no se veía un montaje tan frenético dentro del género, habiendo en algunas persecuciones de coches un cambio de plano cada menos de tres segundos, un dato impresionante. A todo ello se suma su impresionante dirección artística, el extraordinario trabajo de fotografía, así como la banda sonora a cargo de Junkie XL, que contribuye a sumergirnos aún más en dichas carreras con esos acordes de guitarra eléctrica que cabalgan entre el heavy y el punk, dignos del mejor concierto de Metallica. Por supuesto, sin olvidar la química que desprenden Tom Hardy y Charlize Theron, que derrochan fuerza y carisma en cada plano. 

Es difícil en los tiempos que corren dominados por los efectos digitales, encontrar este trabajo de planificación tan meticuloso rodado a la antigua usanza, siguiendo los patrones de la vieja escuela. Afortunadamente la Warner ha confiado en Miller, dándole absoluta libertad creativa y un alto presupuesto para recrear este universo tan despiadado donde la sensación de amenaza es constante. ¡Esto es una película de acción y no Los Vengadores: la era de Ultrón! ¡Que aprendan! Y una última recomendación: ¡vedla sí o sí en el cine! No os defraudará...   

Valoración: Sobresaliente

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