sábado, 13 de junio de 2015

Jurassic world (2015)

¡Redoble de tambores porque por fin llegó a los cines la madre de todos los blockbusters para el que no han reparado en gastos en campañas publicitarias! Efectivamente, este fin de semana se ha estrenado Jurassic World, sin duda uno de los proyectos cinematográficos más esperados de este 2015, algo completamente comprensible por una triple razón: en primer lugar está apadrinada de nuevo por Steven Spielberg, director de las dos primeras partes y por consiguiente sinónimo de relativa fiabilidad (y de pasta asegurada), en segundo lugar, supuso tal fracaso la última entrega de la trilogía que muy difícilmente se podía igualar o superar ese estropicio, y por último no hay que olvidar que ha pasado un tiempo prudencial para que la saga se oxigenase. 

Además, aquellos espectadores que hace más de dos décadas no habían nacido o eran demasiado pequeños para disfrutar en pantalla grande de esa sobrecogedora (y ya mítica) entrada al parque de dinosaurios más famoso de la historia, la podrán experimentar ahora 20 años después rodeados de los familiares y amigos que sí pudieron hacerlo en su día, felices también a su vez por reencontrarse con la nostalgia que sentirán al verla. En pocas palabras, todos sabíamos por un motivo u otro que pasaríamos por el aro, sin importarnos la calidad de la película, porque se trataba (y se trata) al fin y al cabo de uno de los must - see ineludibles de este año, un producto predestinado a arrasar en taquilla este verano. 

Dicho esto, ¿cumple la cinta las expectativas creadas?, ¿estaba el hype justificado?, ¿es digna deudora de las originales? Pues a tenor de lo visto la respuesta es sí, aunque previamente es necesario mentalizar a los más optimistas de que en absoluto recupera esa majestuosidad que envolvía a la primigenia, por mucho que intente aproximarse a la misma a través de numerosos guiños y referencias, evidentes tanto en los elementos de atrezzo como en el desarrollo de ciertas secuencias prácticamente calcadas a modo de homenaje. En esta secuela esa atmósfera mágica es casi inexistente debido a la impersonalidad de Colin Trevorrow, un director bastante novato a quien tal vez le haya venido grande el encargo. Pero a ello también contribuye el abusivo uso de efectos digitales que, en lugar de dotar de un mayor realismo a las criaturas, desgraciadamente se lo resta. ¿De qué sirve el CGI si no se sabe utilizar en condiciones? Esto no es un videojuego, ¡es cine! Y no basta con dar movimiento a un dinosaurio, hay que hacer creer al espectador que puede tocarlo, y eso no siempre se logra...

Sin embargo pese a ello, la película aguanta bien el tirón de 120 minutos con un ritmo envidiable, tal vez la excelente banda sonora de Giacchino como hilo conductor, las nuevas atracciones del propio parque en sí o las tiranteces entre los personajes de Chris Pratt y Bryce Dallas Howard (muy correctos ambos) ayuden mucho. Asimismo consigue mantener la tensión en el espectador en ciertos fragmentos. Por tanto, ¿qué más se puede pedir? Es innegable que como entretenimiento veraniego funciona, virtud de la que carecen la mayoría de films que se estrenan por estas fechas, así que ¿por qué no desconectar la mente un par de horas y dejarse llevar? ¡Bienvenidos pues (con sus virtudes y sus defectos) a Jurassic World

Valoración: Notable

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