sábado, 18 de julio de 2015

Inside out (2015)

Desde hace más de una década, la expresión "Pixar lo ha vuelto a lograr" se ha convertido ya en recurrente cuando los espectadores salen del cine con una sonrisa dibujada (y el reguero de alguna lagrimilla) en sus rostros tras haber visto la última película del famoso estudio. Y no es para menos porque sus responsables se superan cada año, esforzándose por hacernos sentir como unos auténticos privilegiados, prueba fehaciente de ello la tenemos de nuevo en Inside out, otro acierto que eleva el cine de animación a la categoría de arte, equiparable al que está filmado con actores de carne y hueso.

Nos encontramos ante una propuesta inteligente, destinada tanto a niños como a adultos, que explora algo tan complejo como son las emociones más primarias dentro de la mente de una niña pequeña llamada Riley, obligada a aceptar bruscamente el tránsito hacia la pubertad cuando se muda de ciudad con sus padres dejando atrás todo aquello que le hacía feliz. 

La cinta se sirve magistralmente de este acontecimiento para reflejar esa etapa tan confusa en la que pasamos inexplicablemente de la ira a la alegría en un santiamén, ya que no siempre somos capaces de asimilar moderadamente los cambios bruscos que suceden en nuestra vida, a menudo necesitamos de un proceso. Resulta paradójico que a cualquier edad sigamos experimentando sensaciones aparentemente contradictorias a diario que, sin embargo, se complementan a la perfección. 

Por otra parte, además de su potente estética visual, dotada de un colorismo y un dinamismo insólitos, lo fascinante de Inside out es la forma en que apela directamente a esos sentimientos y recuerdos más recónditos de nuestra tierna infancia que creíamos olvidados o que con el irremediable paso del tiempo, desgraciadamente, vamos olvidando... Y es que Inside out es, ante todo, un homenaje a la infancia, al igual que lo fue la saga de Toy story.  

Asimismo encierra una valiosa lección: nos recuerda que hay que ser optimista y disfrutar de lo que nos rodea, pero paralelamente nos enseña que a veces son también necesarios los momentos dolorosos para poder aprender y madurar. En definitiva, es prácticamente imposible permanecer indiferente ante el amplio abanico de emociones que la película recorre. ¡Habría que ser muy insensible!

Valoración: Sobresaliente

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