miércoles, 30 de septiembre de 2015

Irrational man (2015)

Fiel a su cita anual, el incombustible Woody Allen vuelve a hacer de las suyas, intentando complacer a su público como mejor sabe. Hay que hacer hincapié en el posesivo "su", puesto que, llegados a este punto en su trayectoria, sería dudoso que el excéntrico cineasta pretendiera atraer a nuevos adeptos a su dilatada filmografía cuando ya cuenta con un gran prestigio y con un potente séquito de seguidores que rara vez le fallan. 

Siendo claros, cualquier cinéfilo sabe perfectamente a estas alturas cuáles son los temas más recurrentes del cine de Allen, un artesano experto en narrar siempre la misma historia pero de forma diferente, cambiando pequeños matices. Eso tal vez sea lo grandioso (o lo odioso, según se mire) de su personal estilo cinematográfico.

Pese a que en los últimos años su carrera se ha asemejado a la de una montaña rusa debido a la evidente alternancia entre obras sobresalientes y otras más mediocres, es innegable que sus trabajos suelen superar a la media de lo que se proyecta durante el año. Gusten o no, la suelen superar. Así que siguiendo la regla de la alternancia, tras el fiasco que supuso Magia a la luz de la luna, este año tocaba un trabajo algo más decente, y afortunadamente Irrational man lo es.

En esta ocasión, el director retoma de nuevo la visión pesimista del devenir del ser humano, ejemplificado aquí en Joaquin Phoenix, que interpreta a un profesor de filosofía con un fuerte vacío existencial, que ha perdido toda fe en su vocación, y que además sostiene que la vida forma parte de un absurdo cósmico basado en el azar y las casualidades. El intérprete está muy convincente como alter - ego destructivo de Allen, a quien por cierto desde siempre le han obsesionado los temas filosóficos, pero demostrando que no son verborrea inútil, sino que sirven para dar respuestas a las cuestiones del mundo real, aunque tristemente nuestros actuales gobernantes no sepan apreciarlo y quieran retirarla del sistema educativo. 

A Phoenix le acompaña la magnífica Emma Stone, que irradia luz con su sola presencia, dando vida a una de sus alumnas y admiradoras. Desde su inexperiencia, trata de rescatarlo de esa desidia perpetua en la que vive atrapado y juntos comienzan una relación bastante inusual de la que destacan sobre todo los diálogos que mantienen. 

Al igual que sucede en otras películas del realizador, como Delitos y faltas o Match Point, en Irrational man hallamos tintes oscuros en la psique del profesor que encajan divinamente con el desarrollo lógico de su trama y que provocan que el interés del espectador aumente a medida que avanza el metraje. Es una pena que el tercer acto se haga bastante pesado, convirtiéndose en una prolongación innecesaria del repentino e inesperado desenlace con el que culmina el film. 

Valoración: Aprobado

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