viernes, 10 de febrero de 2017

La jungla de cristal (1988)

Últimamente cuesta encontrar películas de acción que se queden grabadas en nuestra retina, quizás esto se deba en parte a la masiva cantidad de guiones pobres en contenido que intentan suplir sus carencias abusando de efectos visuales a mansalva en cada secuencia de una película, pero lógicamente, atiborrar la trama de pirotecnia efectista no es suficiente para que el espectador se enganche desde el minuto uno. Por suerte, contamos con referentes como La jungla de cristal de John McTiernan, todo un clásico dentro de este género que ha servido incluso de modelo para otras cintas posteriores. 

El argumento no es nada del otro mundo: un grupo armado terrorista se apodera de un rascacielos de Los Ángeles tomando a un grupo de personas como rehenes. Sólo el policía John McClane (Bruce Willis), ha conseguido escapar del acoso terrorista y mantendrá una lucha feroz y agotadora contra los secuestradores. Este antihéroe (es malhablado y sus métodos no son precisamente los más ortodoxos) es la única esperanza de los capturados... 

La película goza de un equilibrio excelente entre las secuencias de tiroteos o peleas y aquellas más divertidas, protagonizadas no solo por Willis y sus irónicas líneas de diálogo (según sus propias palabras se convierte en “la mosca en la sopa, la mota en el ojo y el grano en el culo” de los secuestradores); sino por los personajes secundarios también (me estoy refiriendo por ejemplo a los irrisorios oficiales y agentes federales que aparecen idiotizados, una clara crítica a la inoperancia del cuerpo policial). Está terminantemente prohibido el aburrimiento porque la trama transcurre a tal velocidad que el espectador sentirá que va montado en una montaña rusa de principio a fin. Ojalá hubiera actualmente más guiones así, que dignifiquen y revitalicen este género que ha sido tan denostado y relegado a un segundo plano estos últimos años. 

Dentro del apartado actoral, hay una curiosidad que muchos desconocen, y es que el director John McTiernan pensó en Schwarzenegger como primera opción para interpretar a McClane (con quién ya trabajó en “Depredador”), pero personalmente creo que Bruce Willis fue la decisión más acertada. Gracias a este film, llegó a ser una de las más cotizadas estrellas de Hollywood y su personaje caló hondo tanto en crítica como en público por igual. También destaco el personaje del villano Hans Gruber, porque no es el típico enemigo plano que aparece en otras películas. Gruber no se piensa las cosas dos veces, se moja y si hace falta se enfrenta cara a cara con McClane sirviéndose incluso del engaño, no se le van a caer las uñas por hacerlo. Además hay que recalcar que el soberbio Alan Rickman le da al personaje un aire de sofisticación british que dota de un mayor empaque al conjunto. 

El éxito obtenido de La jungla de cristal propició asimismo el rodaje de varias secuelas, pero bajo mi punta de vista ninguna será tan recordada como la primera.

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