miércoles, 22 de febrero de 2017

Sospechosos habituales (1995)

Estamos, sin parangón, ante la mejor cinta de Bryan Singer hasta la fecha, la más pura de toda su filmografía. 

El argumento narra la historia de un grupo de delincuentes que se alían para cometer un robo conjunto y reciben la visita de un intermediario que les ofrece trabajar con Keyser Soze, un sujeto conocido por su espeluznante pasado criminal... ¡Y hasta aquí puedo leer! 

Su visionado deja noqueado: una excelente realización que recuerda mucho al cine de Brian De Palma, un vibrante ritmo narrativo estructurado a base de flashbacks, y un modélico guion que te mantiene en tensión, logrando que el espectador se estruje las neuronas hasta el final. 

En el plano interpretativo hay que elogiar a Kevin Spacey por encima del resto del elenco (¡y vaya elenco!), ya que hace un complicado papel que te envuelve de forma arrolladora. No en vano ganó un Oscar ese año por su interpretación. Digno de mención también es Byrne, que dentro del quinteto de delincuentes es el que tiene más profundidad y peso como personaje.  

Es uno de esos thrillers que dejan huella, en el que nada es lo que parece y a su vez todo encaja. Su inigualable desenlace es para mi gusto de los mejores de la historia del cine. Simplemente magnífica. 

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