jueves, 15 de junio de 2017

Pieles (2017)

Aspectos positivos: Hay un dicho que reza: "quien no tiene padrino, no se bautiza", y es evidente que a Eduardo Casanova no le faltan, pues cuenta con una serie de amiguetes influyentes dentro de la profesión que indudablemente han propiciado mucho el empujón que necesitaba para ponerse detrás de las cámaras y sacar adelante su ópera prima. Muchos pensarán que lo tenía fácil, sin embargo, por mucho respaldo que el intérprete haya tenido, el camino siempre es arduo y al final debe demostrar que su trabajo está a la altura. No todo el mundo vale para esto. Afortunadamente en este sentido la vocación por la dirección de Casanova es más que palpable, pues con Pieles ha dejado patente que tiene madera de cineasta, dando un primer paso a una presumible y prometedora carrera cinematográfica. No solo por crear empatía con una temática inusual, repleta de situaciones a todas luces grotescas, a través del humor negro; sino porque además ha reescrito el clásico Freaks de Tod Browning actualizándolo a nuestro tiempo, un tiempo en el que el aspecto físico por desgracia sigue importando demasiado, provocando inseguridad en todas aquellas personas que se sienten diferentes al resto o que sencillamente no encajan con los cánones de belleza establecidos en redes sociales como Instagram. Pero por encima de todo, el sello del realizador madrileño se traduce en un sentido arriesgado de la estética que se agradece, y que muchos primerizos timoratos jamás se atreverían a plasmar en sus películas por miedo al posible rechazo de la audiencia. 

Aspectos negativos: Ahora bien, esa personal estética no deja de ser un arma de doble filo porque responde única y exclusivamente a ese universo particular, potencialmente incomprensible para muchos espectadores, que Eduardo Casanova ha creado: un universo plagado de tonalidades pastel que posiblemente deleite y horrorice a partes iguales. Habrá quienes alucinen y habrá quienes acaben algo sobresaturados de tanto rosa chicle. Aun considerando esto como un factor negativo, a fin de cuentas consigue lo que se propone: dar de qué hablar y dejar huella.      

Valoración: Notable